viernes, 15 de agosto de 2014

Otra chance

En un año comí y bebí, soñé y me desilusioné, muchas veces. Arrojé un mar de lágrimas, dormí muchas noches, otras tantas mañanas y algunas tardes invernales. En medio tuve la dicha de reír, de sentirme viva, felíz, porque entre otras cosas buenas, tenía una bicicleta, para bordear el mar pedaleando y sentir la brisa, esquivar los talones de la gente, y seguir adelante. Tantas cosas me ocurrieron este año, que hasta me robaron la bici y la recuperé (toda una aventura de esas que te pasas meses relatando). Tuve un trabajo y también otro, hice nuevos amigos y perdí otros tantos. Me arranque del alma un gran amor y uno nuevo apareció. Me vestí, me desvestí, me vestí, me desvestí, corrí, salté, bailé, nadé, medité, canté, dormí, desperté, cociné, comí, me duché, hice el amor, y me duché, pero todo, todo, lo hice desnuda, porque mi cuerpo estuvo con ropa pero mi alma aprendió a estar completamente desnuda durante todo este año. 

Hay veces que estar desnudo es más discreto que usar una blusa con gran escote; mostrar resulta más delicado que sugerir, y archivar mejor que publicar. En este mismo año escribí mucho sin publicar casi nada. Estado de introspección que me llevó a pensar que el contacto con el público, con cierta cantidad de personas quizás interesadas en seguir leyendo lo que podía salir de mi mente, no valía la pena. 

Sigo dudando de todo lo que tenga que ver con confiar en nuestra sociedad, en lo vendible, o comprable, en aquello que gusta o no, criterios ambiguos, gustos impersonales a montón. Resolví dejar de lado el instinto obsesivo de tratar cambiar lo que irremediablemente parece no tener solución por eso un así sigo aquí.

Mi Arte Desnudo está de regreso te guste o no!

lunes, 7 de abril de 2014

Vuelvo a mi ...


Desaparecer es un modo más sutil de estar presente. Las personas huimos de nosotras mismas en el justo momento en el que las cosas no están funcionando bien. Porque lo estamos haciendo mal. Se nos fue de las manos el control y todo es un descontrol. Miramos la felicidad ajena pasar por la ventana. Pero seguimos encerrados en nuestra propia insatisfacción, esa que fue creada por nosotros mismos. 
Yana en Arles by Pascal Baetens





  ¿Y ahora que? Escápate! Huí hacia la incertidumbre, la preferís, antes que la costumbre. Intentá desaparecer del mapa, pero no te olvides de resolver. El mundo, tú realidad te estará esperando, para escupirte en la cara que sos cobarde y que al volver tendrás que luchar. 

Yana by Pascal Baetens

  Y volví...
Yana by Pascal Baetens

 Yana

*Busco traductor voluntario para publicar mis entradas en ingles. Interesados contactar a yanasmodel@gmail.com

lunes, 25 de marzo de 2013

Relatos del arte del desnudo: Un crimen de pelos


Ocurrió detrás de una cortina descolorida, que una vez fue blanca, pero el tiempo, maldito ruin, arrasó con ella y la dejó amarilla por el resto de sus días. Para inaugurar rápidamente el lugar, seguramente habían decidido dividir la habitación con cortinas en vez de con paredes, en ese momento no resultó necesario. Eligieron el color blanco para darle un toque de distinción, blancura inmaculada con aires de frescura. No imaginaron que el correr de los años y las interminables horas de trabajo allí, terminarían por convertir el blanco en telas plagadas de grotescas manchas. A simple vista no se distinguían, pero la clientela femenina, que debía pasar un mínimo de media hora sin moverse, observaba su alrededor con tal fijación que llegaban a divisar hasta el último roce.

Mi caso se atendió en la camilla tres. Pero si un sorpresivo viento hubiese podido soplar para dejar al descubierto toda la habitación me hubiese visto acompañada por ocho mujeres más, abiertas de piernas, que sufrían desde otros puestos de tortura paralelos al mío. Nadie gritaba con demasiada fuerza, casi no se oían sonidos, sólo un olor penetrante y caliente. A todas esas mujeres seguramente les habían pedido, como a mi, que se quitaran los pantalones al entrar en la habitación, y eso no era parte de un ritual religioso, ni un pedido amable, sólo la primera etapa de un crimen con el cual todas estábamos de acuerdo, y es mas, habíamos luchado para que se nos concediera un turno previo. Un crimen concertado.



Detrás de un crimen perfecto hay una víctima perfecta. Estábamos frente a frente cuando me baje los pantalones y sintió que yo estaba hecha para satisfacer su instinto criminal. Lo notó al ver que mis pelos llegaban hasta la entrepierna. Había dado con la persona adecuada para entretenerse largo rato en su preferido acto de tortura. Ella, perfectamente peinada, arreglada, con esa clase de rostro que de un segundo a otro pasa de ángel a demonio, estaba preparada para dar una nueva batalla, la depilación extrema de mi zona púbica.



Ya recostada en la camilla, con ese olor que me penetrada y hacía que mi miedo al dolor fuera cada vez más denso, arrugué mis bragas en el centro para que sin quitármelas el trabajo se pudiera realizar. Los pelos salieron abruptamente por los costados par acompañar a esos otros que en mi entrepierna ya se podían distinguir a simple vista. La experta se mantenía concentrada, sostenía con su mano derecha una espátula que en la punta tenía untada una sustancia pegajosa; con el color del sudor del demonio, su olor transmitía dolor, pero estas repugnantes características no impidieron que con el tiempo se volviera mi enemiga íntima: la maldita cera de miel.

Mi torturadora, sonriente, estiró suavemente con sus dedos mi entrepierna y deslizó la espátula de arriba a abajo para marcar la franja del dolor. Una tira de cera, relativamente gruesa, se enfrió en un momento, ella apretó esa zona con sus dedos para comprobar si el acto de sufrimiento se podía llevar a cabo. La primera vez me lo advirtió e inmediatamente frunció el ceño, y con sus habilidosos dedos, desde el extremo inferior de la tira levanto con suavidad una pequeña parte y tiró de ella con todas las fuerzas que puede acumular una persona durante una vida entera sin hacer nada. En sus manos quedó una franja de cera que llevaba sujetados mi preciosos pelos púbicos.... sigue abajo!